11 de junio de 2026

EL HIRIAN DE ZORROZA LLENÓ SUS CALLES DE GRAN AMBIENTE FESTIVALERO Y UNA GRAN VARIEDAD MUSICAL

Mucha música y gran ambiente en la nueva edición del Hirian. Esta vez en Zorroza.

   Tras el notable éxito de la semana pasada del Herrian en Durango, el pasado sábado llegaba otra de las actividades paralelas al Bilbao BBK Live de julio a Zorroza. El hirian llegaba hasta el barrio bilbaíno con 4 escenario en donde la música inclusive se solapaba en horarios con propuestas muy variadas a lo largo de todo el día.

  Una de las propuestas, que al final fue una de las más interesantes, era a partir de las 18:00h. en el escenario junto a D8 Sorkuntza Faktoria (a muchos les costó encontrarlo) de Marwán. En una hora de concierto que hasta supo a poco, el madrileño aunque con padre palestino dio un gran directo metiéndose al público en el bolsillo. No es un cantautor al uso como quedó demostrado en su directo. Aunque bromeó muchas veces que sus canciones eran tristes y de bajona consiguió un directo vibrante, poniendo el alma en cada interpretración. Respaldado por un notable banda en donde destacó el bizkaino Txarlie Solano al bajo, destacaron canciones como La Pareja Interminable o la mas alegre La Reina del Jäger. Tal vez el momento más cantautor fuese el tema Puede ser que la Conozcas en el que colabroa Jorge Drexler en el disco y en donde Marwán cogió por primera vez la guitarra acústica. Por supuesto hubo momentos de bajona como Las Cosas que no Supe Responder o La Vida Cuesta. Pero el madrileño es un cantautor versatil y hasta realizó un pequeño reggae en el tema Conviene Saber y hasta rapeo en 5 Gramos de Resentimiento en el que habló de las redes sociales y de los problemas que tuvo cuando escribió un libro de poesía y se lo publicaron y mucha gente le insultó por ello. En el tema del disco colabora Nach. El momento más especial fue cuando cantó en solitario Nana Urgente para Palestina en el que explicó la vida de su padre y familia y el público acabó el tema con una cerradísima ovación con gritos a favor de Palestina y Marwán visiblemente emocionado. Su gran concierto terminaría con Un Día de Estos con un público encantado de lo que había visto, tanto fans como curiosos. 

   Con algo de retraso comenzaba el concierto de la banda zaragozana White Coven. En formato de sexteto ofrecieron un directo con un sonido mejorable de rock puro setentero en una onda a Led Zeppelin o Black Sabbath. Le faltó algo más de pegada y unas guitarras más altas. Pero su música va más alla. También hay rock progresivo, pinceladas de blues o hasta funky. Destacaron temas como Love in Stereo o Inglorious Diva destacando la guitarra de Juan y sus poses. La curiosidad llegó con el tema Jota Triste que la mezclaron con Child in Time de los Deep Purple y Sara bailando sobre el escenario una jota. Ya en la recta final y siempre con Sara al frente de la banda con su verborrea y simpatía, tocaron Too Late, Summer Groove, y lo que fue la cima de la velada Your Time is Over. Seguramente White Coven en sala y con la cercanía son capaces de realizar un concierto más redondo. Le faltó algo de volumen y el escenario no acompañaba. Sara intenta crear ambiente con el público pero el escenario estaba demasiado lejos de los presentes y con una valla molesta.

Muy poca gente se acercó para ver de nuevo en Bilbao a Laaza tras su paso en octubre por Bilborock dentro del BIME Live. Fue un directo bastante parecido al que hizo el año pasado en formato muy íntimo e intentando transmitir emociones con su voz y los silencios. Acompañado de su guitarrista actuaron en todo momento sentados, inclusive bastante público también lo estaba. Mezclando aires flamencos, folk y sentimientos de cantautora. Así en este formato minimalista sonaron temas como San Sebastián o las 2 canciones que fueron la cima de la velada Verde  y sobre todo la versión de Camino Verde, que tras acabar el concierto y con la gente pidiendo otra volvió a repetir. Da mucha paz escuchar las canciones de Laaza con ese folk pop minimalista en donde destacan los registros vocales.

   De nuevo en el escenario del frontón de Zorroza era el truno de los catalanes Buhos. Con un público entregado desde el principio, la banda de Tarragona convirtió la plaza en una auténtica verbena de pueblo. Muy en la onda de bandas como La Pegatina aunque con bastante menos pegada, versionaron siempre en catalán temas míticos como Sweet Caroline o Será perquè t´estimo. Guillem, cantante de la banda, también mostró su desaprovación en repetidas ocasiones por la valla del kiosko en donde tocaban y es que los Buhos no dejan de ser una banda que intentan interactuar con el público para animarles todavía más. En fin un concierto muy festivo para pasarlo bien. Se podría decir que suenan algo repetitivos, que ciertos mensajes sobraron, que la voz de Guillem es demasiado justa, pero la banda sabe como animar el ambiente. Los catalanes volverán el 2 de octubre en un concierto más largo en el Kafe Antzokia.

   Ya de noche y con 10 minutos de retraso la banda de Granada Colectivo Da Silva volvían a tocar en el Hirian tras su paso el año pasado por el Herrian de Amorebieta. Esta vez sin disfraces y en 50 minutos, sonaron menos artificiales que el año pasado. Con Solo Quería Probar de su último disco comenzaban su invitación al baile con ese pop bailable y toque setentero. Un gran inicio con este tema con base dance y sintetizadores y bajo con groove funk. Continuaban con Hoy se Sale y con ese gusto de Carlos Jiménez de cantar en falsete. Con cierto aire reggetonero en lo musical sonó 1000 Razones y por supuesto uno de sus ya clásicos Que Dios Bendiga el Reggetón. Con leve autotune sonó también Tú me Pones Nervioso que les aleja bastante de la base musical que tenía la banda. Volvieron a su sonido natural de pop bailable con La Película en mi Cabeza, que sabe a canción de verano de los años 70 y también se pasaron por Marina D´Or, ciudad de vacaciones. Con un público que llenaba el espacio de la plaza de la estación, Colectivo da Silva llegaron a la recta final con Bolitas, el groove que tiene Salta y despedirse en un gran After. Buen concierto de la banda que tuvo 12 horas de viaje hasta llegar a Zorroza. Su música sabe a verano, a baile y a noche. 

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