El británico ofreció un notable directo aunque se excedió en soliloquios y versiones varias (Foto: Sergi Albert)
Tal vez la segunda jornada del
Bilbao BBK Live fuese la más completa de los tres días. Cabeza de cartel internacional de gran peso y otras bandas internacionales de gran calidad y prestigio contrastado. Un día nubaldo con buena temeratura hizo que el día fuese muy agradable y las dos principales bandas consiguieron hacer muy buenos conciertos ante una más que nutrida concurrencia.
Con puntualidad salía al escenario principal el principal cabeza de cartel de todo el festival, el británico
Robbie Williams. Y lo hacía por todo lo alto. Un comienzo espectacular con la divertida
Let me Entertain You en donde ya daba buena muestra la impresionante banda que le secundaba con potente sección de vientos. Continuó con el tema nuevo de su último disco
Britpop Rocket en una onda bastante más macarra, rockera y hasta acariciando el punk. Y para cerrar el trío de ases un clásico de su discografía
Rock DJ poniendo a Kobetas a bailar. Un gran inicio que no logró sustentar durante todo el concierto. A partir de aquí,
Robbie mostró su cara más humorística, narcisista, ególatra y listillo. Demasiado monólogo, chachara, bromas y demás chascarrillos hacía que el concierto perdiera ritmo. Entre otras cosas dijo que tiene 4 hijos, y con la misma mujer, y bromeó varias veces con su anterior banda. Reconocemos que nos reimos cuando dijo si alquien había venido a ver al bailarin gordo de
Take That.
A pesar de ello,
Robbie también demostró tener un corazón gigante dedicándoles a dos de sus hijos la canción
Love my Life escrita por él y Johnny McDaid de Snow Patrol. El concierto del británico tuvo pasarela que la utilizó de forma frecuente, sobre todo para hablar al público. Tuvo su gracia también cuando con su guitarrista y coristas empezaron a "improvisar" cancionesa de otros artistas para que cantará el público y el guitarrista empezó tocando el inicio de una canción de
Take That y
Robbie le echo la bronca. Al final, con toda la banda, sonó
Relight my Fire, que a pesar de que la popularizó su ex banda es un tema original de
Dan Hartman. Tras un cambio de ropa, paso del rojo al rosa, sonó
Theme From New York, New York de John Kander aunque inevitáblemente se piensa en
Frank Sinatra. Muy acertada fue la presentación de su banda. Uno a uno fue presentándolos y cada uno elegía un tema para versionar. Así sonaron pedazos de
Personal Jesus de
Depeche Mode,
Another One Bits the Dust de
Queen,
Tainted Love de
Soft Cell y la mejor
Hey Jude de los
Beatles con un público entregado a los nananas. La recta final fue más emocional y tranquila con baladas como
Come Undone, She´s de One y el cierre con la versión del tema de Paul Anka
My Way que
Robbie dedicó a su idolo, su padre, con fotos de él de pequeño y su padre. Faltaban los bises y fueron dobles y largos. De nuevo con temas tranquilos y románticos.
Feel, todo un clásico, comenzaba para el gran éxtasis que fue
Angels con un público con las luces de los móviles encendidas y cantando al unísono. Además en la recta final del tema cuando estaba en la pasarela,
Robbie Williams invitó a salir a su hija pre adolescente y se fundieron en un abrazo y bailaron juntos.
Notable concierto de
Robbie Williams en el
Bilbao BBK Live. Cumplió con creces su cometido de cabeza de cartel. Sigue cantando muy bien y tiene una gran colección de hits a sus espaldas. A pesar de ello su directo ganaría en eficacia y ritmo sino hablase tanto y se dedicara más a tocar. Además tal vez hace demasiadas versiones en su setlist.
Antes que el británico, en el escenario 2 a partir de las 21:15h. destacó el pop de los escoceses
Belle and Sebastian. Derrocharon gran calidad musical con sus grandes armonías con un inicio con la icónica
The State I am en donde ya daban muestra de su calidad. Su cantante y líder Stuart Murdoch también se exedió algo en sus monólogos aunque no tanto como
Robbie. Sin prisa pero sin pausa fueron sonando
Get me Away from Here, I´m Dying, Me and the Major o una de las cimas de la velada
I Want the World to Stop. Es curioso ver a la multitudinaria banda tocar y apreciar cada detalle aunque en varios casos algún componente no aporte nada a la canción. En varios momentos vimos al trompetista sentado sin hacer nada pero presente sobre el escenario. Sus canciones de pop delidado con pinceladas de folk e indie consiguió el éxtasis colectivo cuando Stuart bajó del escenario a cantar entre el público y tras acabar el tema invitó al público a subirse con ellos al escenario. Bastante público accedió a la petición. Desde niños a más adultos e inclusive se vio entre la gente a componentes de Las Petunias. No faltó en esta parte final el clásico
The Boy With the Arab Strap. Con
Sleep the Clock Around,
Belle and Sebastian daban por finalizado su gran concierto que deja mucha paz y te deja con una gran sonrisa en la boca. Calidad y canciones redondas para un concierto que supo a poco.
2 Primeras fotos de Robbie Williams: Sergi Albert.
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