Uno de los momentos cómicos del trío madrileño que consiguieron conectar con un público atento a lo que sucedía en el escenario.
Lugar: Kafe Antzokia:
Público: 450 personas.
Duración: 88 minutos.
27/02/2026
Con tan solo dos discos en el mercado, los madrileños
Gilipojazz han conseguido lo que pocas bandas instrumentales son capaces de hacer. Un público muy variado en el que te puedes encontrar desde gente aficionada al metal, al rock, al indie y hasta el jazz, que siempre hay alguno. Y su crecimiento ha sido gracias al boca a boca de sus directos. Los madrileños no hace mucho tocaban en el pequeño Cotton Club de Bilbao ante unas 100 personas y pocos años más tarde y con su segundo disco
Progresa Adecuadamente llegaban al Kafe Antzokia tras la presentación del disco hace un año en una llena sala Azkena. En fin que el grupo sigue creciendo.
Con muy buena entrada y tras una pequeña intro anunciando a la banda en tono humorístico salían el trío
Gilipojazz al escenario del Kafe Antzokia. Y la primera en la frente. Sus primeros compases fueron humorísticos. Bromearon que no habían calentado y pararon el inicio del concierto haste en tres ocasiones hasta arrancar con
Cohetes Vallejo y dar muestras de lo que son en lo musical. Una banda todoterreno con un bajo bien marcado y con groove, una batería marcando eficazmente el ritmo y unos riffs de guitarra melódicos y perfectos. Una de las cimas de la velada llegó para el tercer tema.
Franz Ferdinand con su velocidad alocada, rock poderoso y bajo penetrante. Una muestra del virtuosismo y exactitud de su propuesta y por si alguien no les conocía, su calidad en tocar sus instrumentos. Seguían con mucho humor con temas salvajes como
Payasos sobre un videojuego de los 90 que nunca existió y por supuesto su acercamiento al metal jazzístico con la alocada
Metalpatitos.
Por recomendación de su cardiólogo,
Gilipojazz emprendieron los temas más tranquilos y acústicos pero sin perder el humor y las ganas de agradar. Comenzaron el set acústico, con Pablo Levin pasando de la batería al bajo, con
Mi Madre es Azafata (y Viajar me sale a Mitad de Precio) y el medley (que no popurri tal como lamentó el bajista y voz cantante del grupo Ángel que lamentó que ya no se utilizara este termino) de
Dragon Ball con un público coreando los temas. Tras recuperar fuerzas, volvieron a su formato desenfadado tupa-tupa
con
Jaco Malfoy, queÁngel dijo que viene del maestro de las 4 cuerdas Jaco Pastorius y del maloso de la saga
Harry Potter Drago Malfoy. Apostilló que eso es lo bueno de tener una banda instrumental, que pueden poner el título que les da la gana). Algo floja les quedó su única versión de la noche que fue
Focus II de la banda neerlandesa
Focus. Tuvo su gracia el momento tricicle con el teclado tocado a 6 manos cuando no si picaban unos con otros. Recta final desbocada con
Sandwich y su montaña de cambios de ritmo solo apto para virtuosos,
Aguante y Paciencia en el que lo fusionaron con el ritmo más latino del clásico de
Seguridad Social Quiero Tener tu Presencia. Con algo de texto cantado sonó
Hasta Mañana si Dios Quiere (recordemos que el trío de Carabanchel son un 87.92% instrumental según ellos mismo) y cerraron de forma definitiva con
Iker me Debe un Café y su contestación
Iker Ya no me Debe un Café.
En fin
Gilipojazz triunfaron una vez más en Bilbao. Tiene mucho mérito que un trío casi instrumental no aburra en ningún momento. Su mezcla inclasificable de rock, jazz, metal y funky con la verborrea de Ángel y la complicidad de sus compañeros de banda consiguen que el público siempre este atento a lo que pasa sobre el escenario, entrando en cada uno de sus juegos. Además se nota lo grandes músicos que son y hasta bromean diciendo que si han cometido algún error eso es jazz. Al fin y al cabo como dijo Ángel se formaron en un sotano para tocar semi corcheas que no les dejaban tocar en el conservatorio.
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