Sabor agridulce en la última jornada de la muestra dedicada íntegramente al metal.
Lugar: Bilborock.
Público: Lleno.
Duración: 105 minutos.
29/08/2026
Se acabó lo que se daba y la
muestra de pop- rock y metal de la Aste Nagusia llegaba a su fin. El próximo año llegan a los 40 años, todo un logro para el certamen por el que han pasado grandes bandas bizkainas que con el paso de los años han crecido mucho. Como es habitual en los últimos años, las dos últimas jornadas están dedicadas al metal y consiguen llenar la sala. Los dos conciertos fueron especiales y curiosos por diferentes razones.
Los primeros en subirse al escenario fueron
The Kraven. Como principal hándicap. No estaba su cantante habitual por lo que llamaron a Jonkol "Shepard" Tera para hacer las voces. Y no se notó en demasía y es que se integró muy bien con el resto. Con partes más guturales y melodícas, Jonkol consiguió llevar las canciones de la banda a buen puerto. Con guitarras furiosas, gran intensidad y con temas tanto en inglés como un par de temas en euskera, destacaron por su fiereza temas como
Evolute in Something New o
Hezigaitza. Entre el metalcore, death metal o thrash,
The Kraven también invitaron a compartir tres temas con ellos a Peter Mando, cantante de Knives, y así a dos voces con Peter ofreciendo unos guturales muy oscuros y rudos sonaron temas como
Come Lets Dance. Muy buen concierto de
The Kraven que a buen seguro dejó un gran sabor de boca a la parroquia metalera. A pesar de contar con su vocalista original, la banda consiguió que no se notará tanto.
Unos minutos antes de las 21:00h. salían el cuarteto
My Sweet Torment para cerrar por este año
la muestra de Bilborock. Una pena acabar esta edición con este directo que dejó frío y estupefacto a gran parte del público. Dar un concierto de metal sin batería y con la percusión pregrabada dota al directo de la banda de una frialdad en el sonido indigna de un concierto de metal. Eso les ocurrió al cuarteto. Su metal gótico y oscuro a dos voces, la de Montse más dulce en una onda Nightwish y la otra más tenebrosa, la de su guitarrista Self Eldin Hamai, y con cierta querencía al metal clásico no funcionó en ningún momento. Ya lo dijo Jagoba, uno de sus guitarristas, que están buscando un batería ya que aunque ha tenido alguna colaboración, no han encontrado todavía a ninguno. Es todo un hándicap para el sonido en directo de la banda y es que en varias ocasiones el muro de sonido de
My Sweet Torment tapaba esas baterías pregrabadas. Poco hay que destacar de su directo ya que tampoco casaban muy bien las voces. Con una batería real, a buen seguro, la sensación fuese otra y ganarían en pasión y credibilidad.
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